Recordando a los españoles que murieron en Mauthausen

Durante años, los nombres de los 4.427 españoles que murieron en el campo de concentración nazi de Mauthausen-Gusen estuvieron escondidos en varios libros antiguos en la sede del Registro Civil Central, en la calle Montera de Madrid. Pero el viernes, el gobierno español publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) los datos de todas las víctimas españolas de Mauthausen, lo que significa que los nombres, lugares de nacimiento y fechas de muerte pueden relacionarse con las miles de historias personales de los republicanos que lucharon en dos guerras y terminaron en un campo de concentración.

Esta es una forma de devolverles su dignidad.

AMALIA BASANTE, MAGISTRADA DEL REGISTRO CIVIL

Además del reconocimiento público, la divulgación de los datos permitirá a los miembros de la familia comprobar por sí mismos la información disponible sobre las víctimas.

La lista publicada por el BOE ha sido coordinada por un grupo de historiadores, encabezados por el profesor Gutmaro Gómez Bravo, de la Universidad Complutense de Madrid, que advierte: «Hay apellidos o lugares de nacimiento que podrían estar mal, ya que muchos prisioneros de guerra temen represalias contra sus seres queridos o sus colegas políticos».

Por su parte, Jorge del Hoyo, coordinador académico de la comisión interministerial para el 80 aniversario del exilio republicano, soportado por el 99,9% de las víctimas de Mauthausen, dice: «Es un documento histórico valioso, pero tiene posibles errores, por lo que se está abriendo un proceso de denuncia».

Seiscientos noventa y cinco nombres se han añadido a los 4.427 encontrados en los libros después de que historiadores, financiados por asociaciones como la Amical de Mauthausen (Amigos de Mauthausen), se embarcaran en una investigación en un intento de poner nombres a todas las víctimas españolas del genocidio nazi, incluidos los que acabaron en otros campos.

Según Gómez Bravo, el registro de estos nombres es esencial desde el punto de vista de la memoria histórica, ya que estos archivos fueron ocultados deliberadamente por el régimen franquista. Reunidos en 10 volúmenes, deberían haber sido puestos a disposición de las familias de las víctimas, lo que les habría permitido reclamar una indemnización tanto de Alemania como de Francia.

«La muerte de estas personas nunca fue registrada en un registro civil», dice Amalia Basante, magistrada del Registro Civil. «Esta es una forma de devolverles su dignidad».

Han pasado 74 años desde que los presos republicanos recibieron a las tropas estadounidenses con una enorme pancarta que decía: «Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras.» Casi 10.000 españoles fueron enviados a campos de concentración ubicados en las cercanías de Mauthausen en Austria, donde fueron utilizados como mano de obra esclava en las canteras de granito. Alrededor de la mitad de estos prisioneros vivieron para contarlo, pero los nombres de aquellos que no sobrevivieron a las terribles condiciones han permanecido en secreto hasta ahora.

«En 1951, las autoridades españolas recibieron una serie de registros de Francia, con la identidad, las fechas de nacimiento y las fechas de fallecimiento de los ciudadanos fallecidos en los campos, sobre todo en Mauthausen-Gusen», dice Basanta.

Casi 10.000 españoles fueron enviados a campos de concentración nazis

Según Del Hoyo, la información en los libros se derivó de las tarjetas de identidad hechas por los prisioneros españoles bajo órdenes alemanas. Al acercarse la liberación del campo, los prisioneros lograron impedir que los oficiales nazis destruyeran las pruebas de sus crímenes y parte del archivo permaneció. Una de las figuras clave de esta hazaña fue el barcelonés Joan de Diego Herranz, que consiguió sobrevivir a la guerra, muriendo en su casa de Barcelona en 2003, a la edad de 87 años. Sólo seis prisioneros siguen vivos hoy.

La mayoría de las víctimas eran republicanos que habían cruzado la frontera con Francia en los últimos meses de la Guerra Civil española y que pasaron a formar parte de la Resistencia Francesa. También había mujeres y niños de los campos de refugiados del sur de Francia. Cuando Francia cayó bajo el dominio nazi con Philippe Pétain como jefe de estado de la Francia de Vichy, estos republicanos fueron llevados a Austria por sugerencia del régimen franquista; el ministro de gobierno y cuñado de Franco, Ramón Serrano-Suñer, llegó a un acuerdo con los nazis para que todos sus prisioneros de guerra españoles fueran llevados a campos de trabajo.

Basanta explica que la publicación de los nombres tiene por objeto proporcionar reparación a las víctimas rescatándolas de la oscuridad. «Es una forma de reconocerlos como españoles porque tenemos la capacidad de registrar las muertes de españoles en el extranjero», explica.

El Gobierno ha fijado el 5 de mayo como día para honrar a las víctimas españolas de los campos de concentración nazis, mientras que el Ministerio de Justicia también está allanando el camino para que se erija un monumento en Madrid en su memoria. Y a través del reconocimiento legal de su muerte, las víctimas pueden finalmente, aunque sólo sea en sentido figurado, regresar a sus hogares.

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