Madrid prohíbe a la mayoría de los coches entrar en el centro de la ciudad para reducir la contaminación atmosférica

Madrid ha dado un gran paso hacia la mejora de la calidad del aire en el centro de su ciudad.

La capital española introdujo el viernes una serie de medidas que prohíben a algunos coches entrar en una zona determinada de la ciudad en un intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La medida, introducida por la alcaldesa de izquierda madrileña Manuela Carmena, ha prohibido el acceso a una superficie de 472 hectáreas en el centro de la ciudad a vehículos que no pertenezcan a residentes ni al transporte público.


Madrid ha dado un gran paso hacia la mejora de la calidad del aire en el centro de su ciudad.

La capital española introdujo el viernes una serie de medidas que prohíben a algunos coches entrar en una zona determinada de la ciudad en un intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La medida, introducida por la alcaldesa de izquierda madrileña Manuela Carmena, ha prohibido el acceso a una superficie de 472 hectáreas en el centro de la ciudad a vehículos que no pertenezcan a residentes ni al transporte público.

Todos los demás vehículos sólo podrán entrar en esta zona si llevan una etiqueta medioambiental y se dejan en un aparcamiento público.

La medida forma parte del Plan A del proyecto Calidad del Aire, que también limita la circulación de modelos de automóviles antiguos que contaminan a un nivel superior.

La iniciativa, respaldada por la Comisión Europea, se introdujo por razones de salud pública y tiene por objeto reducir la contaminación en un 40% en la zona, el límite exigido por la Directiva de calidad del aire de la Comisión.

Según un mapa interactivo, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Comisión el año pasado, que muestra los niveles de calidad del aire en tiempo real, España cayó en la categoría «muy pobre» para los niveles de PM2,5, que se encuentran en las emisiones de los vehículos y las emisiones industriales.

Y Madrid no es la única ciudad europea que intenta abordar el problema.

Otros cuatro han tratado de limitar la congestión del tráfico y la contaminación mediante la introducción de tasas de acceso al centro de la ciudad.

Ciudades europeas que han introducido tasas de congestión
Londres
La mayoría de los vehículos que operan en la zona de congestión del centro de Londres tienen que pagar 11,50 libras esterlinas (12,91 euros) diarias de lunes a viernes.

Estocolmo y Gotemburgo
Dos ciudades suecas, Estocolmo y Gotemburgo, también tienen un sistema de impuestos de congestión que se aplican a los coches que entran y salen de Suecia.

Si el coche está matriculado en Suecia, el pago es automático, lo que significa que basta con pasar por una estación de peaje y el recibo se envía al propietario del coche.

Si el vehículo procede del extranjero, la Agencia Sueca de Transporte identifica al propietario del vehículo y le envía una factura.

Milán
En Italia, Milán tiene una tasa de congestión activa en el centro de la ciudad llamada Zona C. Designa la zona restringida de tráfico llamada ZTL.

Las cámaras detectan el tipo de vehículo que entra en la zona y transmiten los datos a un sistema informatizado que hace coincidir el vehículo con la tarifa.

La Valeta
La capital de Malta, La Valetta, también introdujo un sistema de tasas por congestión para reducir el tráfico, los problemas de aparcamiento y la contaminación, especialmente en la temporada alta de turismo.

¿Qué están haciendo otras ciudades europeas para reducir la congestión del tráfico?
Roma tiene varias zonas donde el tráfico es limitado, pero está pensando en introducir otras medidas para reducir la congestión del tráfico. En cambio, Berlín ha creado una «zona medioambiental» en la que sólo se permite la entrada de vehículos con bajas emisiones.

En París, la alcaldía ha cerrado algunas calles a los vehículos para convertirlos en zonas peatonales.

Reacciones locales
No todo el mundo en Madrid estaba contento con la prohibición del viernes.

El plan de Carmena ha sido criticado principalmente por miembros del Partido Popular (PP).

David Pérez García, diputado del Partido Popular, lo comparó con el Muro de Berlín.

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